martes, enero 31, 2012

Pensamiento Del Día

El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7:17.
Antes de salir para su encuentro final con los poderes de las tinieblas, levantó sus ojos al cielo y oró por sus discípulos...

La preocupación en el pedido de Jesús era que los que creyeran en él fuesen guardados del mal del mundo y santificados por medio de la verdad. No nos abandona para que conjeturemos acerca de qué es la verdad, pues añade: “Tu Palabra es verdad”. La Palabra de Dios es el medio por el cual se logra nuestra santificación.

Entonces, es de la mayor importancia que nos familiaricemos con las sagradas instrucciones de la Biblia. Es tan necesario para nosotros que comprendamos las palabras de vida como lo era para los discípulos estar informados con respecto al plan de salvación. Estaremos sin excusa si, por causa de nuestra propia negligencia, ignoramos las demandas de la Palabra de Dios. Dios nos ha dado su Palabra, la revelación de su voluntad, y ha prometido el Espíritu Santo a todos los que lo pidieren, para guiarlos a toda verdad, y cada alma que sinceramente desee hacer la voluntad de Dios conocerá la doctrina...—Reflejemos a Jesús, 93.

Desde el tiempo en que el Hijo de Dios tuvo que soportar los prejuicios arrogantes de los incrédulos, no se ha producido ningún cambio en las actitudes del mundo con respecto a la religión de Jesús. Los siervos de Cristo tendrán que afrontar el mismo espíritu de oposición y reproche, y marchar “fuera del campamento, llevando su vituperio”. Hebreos 13:13.

Su enseñanza [la de Jesús] era clara, sencilla y abarcante. Las verdades prácticas que enunció tenían poder de convicción y llamaban la atención de la gente. Las multitudes permanecían junto a él, maravillándose por su sabiduría. Sus modales estaban en armonía con las grandes verdades que proclamaba. No pedía disculpas, no vacilaba ni había la menor sombra de duda o incertidumbre de que fueran diferentes de lo que él declaraba. Hablaba de lo terrenal y lo celestial, de lo humano y lo divino, con autoridad absoluta; y la gente se admiraba “de su doctrina, porque su palabra era con autoridad”. Lucas 4:32...

Es un asunto de la mayor importancia e interés para nosotros el que comprendamos qué es la verdad, por lo que debiéramos elevar nuestras peticiones con intenso fervor para que seamos guiados a toda verdad.—The Review and Herald, 7 de febrero de 1888.

lunes, enero 30, 2012

Pensamiento Del Día

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26.
La oración es aceptable a Dios sólo cuando se ofrece con humildad y contrición, y en el nombre de Cristo. El que escucha y contesta la oración conoce a los que oran con humildad de corazón. Los cristianos verdaderos no piden nada sino en el nombre de Cristo, y no esperan nada sino a través de su mediación. Desean que Cristo tenga la gloria de presentar sus oraciones al Padre, y están dispuestos a recibir la bendición de Dios por medio de Cristo.

El Espíritu de Dios tiene mucho que ver con la oración aceptable. Ablanda el corazón; ilumina la mente, capacitándola para discernir sus propias necesidades; aviva nuestros deseos, haciéndonos tener hambre y sed de justicia; intercede en favor de los suplicantes sinceros...

Los seres humanos deben acercarse a Dios, dándose cuenta de que deben tener la ayuda que sólo Dios puede dar. Es la gloria de Dios ser conocido como el que oye la oración, porque el suplicante humano cree que la escuchará y contestará...

La oración de fe es la llave que abre los tesoros del cielo. Al encomendar nuestra alma a Dios, recordemos que él mismo se hace responsable de escuchar y contestar nuestras súplicas. Nos invita a ir a él, y nos imparte sus mejores y más selectos dones; dones que suplirán nuestra gran necesidad. A él le gusta ayudarnos. Confiemos en su sabiduría y en su poder. ¡Oh, qué fe tendríamos! ¡Qué paz y consuelo gozaríamos! Abra su corazón al Espíritu de Dios. Entonces el Señor obrará por medio de usted y bendecirá sus trabajos...

¿No nos humillaremos ante Dios en favor de quienes aparentemente tienen poca vida espiritual? ¿No fijaremos temporadas de oración por ellos? ¿No oraremos cada día por los que parecen estar muertos en delitos y pecados? Cuando suplicamos a Dios para que quebrante los corazones de piedra, nuestro corazón llegará a ser más sensible. Seremos más rápidos para ver nuestro propio pecado.—Manuscript Releases, 195-197.

domingo, enero 29, 2012

Pensamiento Del Día

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13.
Nunca podremos ver a nuestro Señor en paz, a menos que nuestra alma esté inmaculada. Debemos llevar la perfecta imagen de Cristo. Cada pensamiento debe ser puesto en sujeción a la voluntad de Cristo. Como lo expresa el gran apóstol, debemos alcanzar “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Nunca llegaremos a esta condición sin un esfuerzo ferviente. Debemos luchar diariamente contra el mal externo y el pecado interior, si queremos alcanzar la perfección del carácter cristiano.—Mensajes Selectos 3:167.

Los que se ocupan en esta obra verán mucho por corregir en ellos mismos, y dedicarán tanto tiempo a la oración y a comparar sus caracteres con la gran norma de Dios, la divina ley, que no tendrán tiempo para comentar y chismear acerca de las faltas de otros ni tampoco para disecar sus caracteres. Un sentido de nuestras propias imperfecciones debería conducirnos a la humildad y a una fervorosa solicitud, no sea que perdamos la vida eterna. Las palabras de la inspiración deberían convencer a cada alma: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” 2 Corintios 13:5.

Si el profeso pueblo de Dios se despojara de su propia complacencia y de sus ideas falsas de lo que constituye un cristiano, muchos que ahora creen que están en el sendero al cielo se encontrarían en el camino de la perdición. Muchos cristianos profesos, que se sienten orgullosos [de la religión], se estremecerían como una hoja de álamo temblón en la tempestad si pudieran ser abiertos sus ojos para ver lo que es realmente la vida espiritual. Ojalá que los que ahora descansan en una falsa seguridad puedan despertarse para ver la contradicción entre su profesión de fe y su conducta diaria.

Para ser cristianos vivos, debemos tener una conexión vital con Cristo... Cuando los afectos están santificados, nuestras obligaciones para con Dios ocuparán el primer lugar, siendo secundario todo lo demás. Para tener un amor firme y siempre creciente hacia Dios, y una percepción clara de su carácter y sus atributos, debemos mantener los ojos de la fe fijados constantemente en él. Cristo es la vida del alma. Debemos estar en él y él en nosotros, o de otra manera somos pámpanos secos.—The Review and Herald, 30 de mayo de 1882.

sábado, enero 28, 2012

Pensamiento Del Día

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18.
Durante el largo tiempo que Moisés pasó en comunión con Dios, su rostro había reflejado la gloria de la presencia divina. Sin que él lo supiera, cuando descendió del monte, su rostro resplandecía con una luz deslumbrante. Ese mismo fulgor iluminó el rostro de Esteban cuando fue llevado ante sus jueces; “entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel”. Hechos 6:15.

Tanto Aarón como el pueblo se apartaron de Moisés, “y tuvieron miedo de llegarse a él”. Viendo su terror y confusión, pero ignorando la causa, los instó a que se acercaran. Éxodo 34:29-31. Les traía la promesa de la reconciliación con Dios, y la seguridad de haber sido restituidos a su favor. En su voz no percibieron otra cosa que amor y súplica, y por fin uno de ellos se aventuró a acercarse a él. Demasiado temeroso para hablar, señaló en silencio el semblante de Moisés, y luego hacia el cielo. El gran jefe comprendió. Conscientes de su culpa, sintiéndose todavía objeto del desagrado divino, no podían soportar la luz celestial que, si hubieran obedecido a Dios, los habría llenado de gozo...

Mediante este resplandor, Dios trató de hacer comprender a Israel el carácter santo y exaltado de su ley, y la gloria del evangelio revelado mediante Cristo. Mientras Moisés estaba en el monte, Dios le dio no sólo las tablas de la ley, sino también el plan de la salvación. Vio que todos los símbolos y tipos de la época judaica prefiguraban el sacrificio de Cristo; y era tanto la luz celestial que brota del Calvario como la gloria de la ley de Dios lo que hacia fulgurar el rostro de Moisés. Aquella iluminación era un símbolo de la gloria del pacto del cual Moisés era el mediador visible, el representante del único Intercesor verdadero.

La gloria reflejada en el semblante de Moisés representa las bendiciones que, por medio de Cristo, ha de recibir el pueblo que observa los mandamientos de Dios. Atestigua que cuanto más estrecha sea nuestra comunión con Dios, y cuanto más claro sea nuestro conocimiento de sus requerimientos, tanto más plenamente seremos transfigurados a su imagen, y tanto más pronto llegaremos a ser participantes de la naturaleza divina.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 340, 341.

viernes, enero 27, 2012

Pensamiento Del Día

Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Santiago 4:7, 8.
Satanás está trabajando constantemente; pero pocos tienen idea alguna de su actividad y sutileza. El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir al astuto enemigo. Esta resistencia es lo que Satanás teme. Él conoce mejor que nosotros el límite de su poder, y cuán fácilmente puede ser vencido si le resistimos y le hacemos frente.

Por la fuerza divina, el santo más débil puede más que él y todos sus ángeles, y si se le probase podría mostrar su poder superior. Por lo tanto, los pasos de Satanás son silenciosos, sus movimientos furtivos y sus baterías enmascaradas. Él no se atreve a mostrarse abiertamente, no sea que despierte las energías dormidas del cristiano, y le impulse a ir a Dios en oración.

El enemigo se está preparando para su última campaña contra la iglesia. Está de tal manera oculto de la vista que para muchos es difícil creer que existe, y mucho menos pueden ser convencidos de su asombrosa actividad y poder... Jactándose de su independencia, bajo la influencia especiosa y hechicera de Satanás, obedecen a los peores impulsos del corazón humano, y sin embargo creen que Dios los está conduciendo. Si sus ojos pudiesen abrirse para distinguir a su capitán, verían que no están sirviendo a Dios, sino al enemigo de toda justicia. Verían que la independencia de que se jactan es una de las más pesadas cadenas que Satanás pueda forjar en torno a las mentes desequilibradas.

Los seres humanos son cautivos de Satanás, y están naturalmente inclinados a seguir sus sugerencias y cumplir sus órdenes. No tiene en sí mismo poder para oponer resistencia eficaz al mal. Únicamente en la medida en que Cristo more en él por la fe viva, influyendo en sus deseos e impartiéndole fuerza de lo alto, puede el ser humano atreverse a arrostrar a un enemigo tan terrible. Todo otro medio de defensa es completamente vano. Es únicamente gracias a Cristo como es limitado el poder de Satanás. Esta es una verdad portentosa que todos debieran entender. Satanás está ocupado en todo momento, yendo de aquí para allá en la tierra, buscando a quien devorar. Pero la ferviente oración de fe frustrará sus esfuerzos más arduos. Embracen, pues, hermanos, “el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:16.—Joyas de los Testimonios 2:105, 106.

jueves, enero 26, 2012

Pensamiento Del Día

Y caminó Enoc con Dios... trescientos años, y engendró hijos e hijas... Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Génesis 5:22, 24.
Mientras atendemos nuestros quehaceres diarios, deberíamos elevar el alma al cielo en oración. Estas peticiones silenciosas suben como incienso ante el trono de la gracia y los esfuerzos del enemigo quedan frustrados. El cristiano cuyo corazón se apoya así en Dios, no puede ser vencido. No hay malas artes que puedan destruir su paz. Todas las promesas de la Palabra de Dios, todo el poder de la gracia divina, todos los recursos de Jehová están puestos a disposición para asegurar su libramiento... Así fue como anduvo Enoc con Dios. Y Dios estaba con él, sirviéndole de pronto auxilio en todo momento de necesidad.

La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No se la puede sustituir por ningún otro medio de gracia y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y músculos de la experiencia religiosa. Descuídese el ejercicio de la oración, u órese espasmódicamente, de vez en cuando, según parezca propio, y se perderá la relación con Dios. Las facultades espirituales perderán su vitalidad, la experiencia religiosa carecerá de salud y vigor...

Es algo maravilloso que podamos orar eficazmente; que seres mortales indignos y sujetos a yerro posean la facultad de presentar sus peticiones a Dios. ¿Qué facultad más elevada podrían desear los seres humanos que la de estar unidos con el Dios infinito? Los seres humanos, débiles y pecaminosos, tienen el privilegio de hablar a su Hacedor. Podemos pronunciar palabras que alcancen el trono del Monarca del Universo. Podemos hablar con Jesús mientras andamos por el camino, y él dice: Estoy a tu diestra.

Podemos comulgar con Dios en nuestro corazón; podemos andar en compañerismo con Cristo. Mientras atendemos nuestro trabajo diario, podemos exhalar el deseo de nuestro corazón sin que lo oiga oído humano alguno; pero esa palabra no puede perderse en el silencio ni caer en el olvido. Nada puede ahogar el deseo del alma. Se eleva por encima del trajín de la calle, por encima del ruido de la maquinaria. Es a Dios a quien hablamos, y él oye nuestra oración.—Mensajes para los Jóvenes, 247, 248.

miércoles, enero 25, 2012

Pensamiento Del Día

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7, 8.
Los predicadores [y todos los] que quieran trabajar eficazmente para la salvación de las almas deberán ser estudiosos de la Biblia, y hombres y mujeres de oración. Es un pecado ser negligente en cuanto al estudio de la Palabra mientras se intenta enseñarla a otros. Quienes sienten el valor de las almas, huirán a la fortaleza de la verdad, donde pueden obtener sabiduría, conocimiento y fuerza para hacer las obras de Dios. No se dan descanso antes de haber recibido una unción de lo alto.

Ministros de Cristo [y otros] a quienes Dios ha hecho depositarios de su ley, ustedes tienen una verdad impopular. Deben llevar esta verdad al mundo. Deben darse advertencias... para prepararse para el gran día de Dios. Deben alcanzar a aquellos cuyo corazón está encallecido por el pecado y el amor al mundo. La oración continua y ferviente, y la seriedad en buenas obras los pondrán en comunión con Dios; su mente y corazón se empaparán de un sentido de las cosas eternas, y la unción celestial que brota de la relación con Dios será derramada sobre ustedes. Hará que su testimonio sea poderoso para convencer y convertir. Su luz no será incierta, sino que su senda se iluminará con la brillantez celestial. Dios es todopoderoso, y el Cielo está lleno de luz. Sólo tienen que usar los medios que Dios ha colocado en sus manos para obtener la bendición divina.

Sean constantes en la oración. Son sabor de vida para vida o de muerte para muerte. Ocupan una posición tremendamente responsable. Les ruego que rediman el tiempo. Acérquense a Dios en súplica, y serán como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que su hoja no cae, que da su fruto en su tiempo. Salmos 1:3... Vayan sólo a Dios, tómenlo al pie de la letra y tómenle la palabra, y permitan que sus obras sean sostenidas por la fe viviente en sus promesas. Dios no exige de ustedes oraciones elocuentes y razonamiento lógico, sino un corazón humilde y contrito, listo y dispuesto para aprender de él.—The Review and Herald, 8 de agosto de 1878.

martes, enero 24, 2012

Pensamiento Del Día

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Juan 14:13, 14.
El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuido. Dios la quería, de otra manera no hubiera mandado a su Hijo a una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella, y le agrada cuando le dirige las más elevadas demandas con el fin de glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas.

Pero orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. “Si me amáis”, dice, “guardad mis mandamientos”. Juan 14:15. Él salva a los hombres y a las mujeres no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole.

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y nuestra mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad refinada y santificada hallará su más alto deleite en servirle. Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia. Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso...

No podemos depender de la humanidad para obtener consejos. El Señor nos enseñará nuestro deber tan voluntariamente como a alguna otra persona. Si acudimos a él con fe, nos dirá sus misterios a nosotros personalmente. Nuestro corazón arderá con frecuencia en nosotros mismos cuando él se ponga en comunión con nosotros, como lo hizo con Enoc. Los que decidan no hacer, en ningún ramo, algo que desagrade a Dios, sabrán, después de presentarle su caso, exactamente qué conducta seguir. Y recibirán no solamente sabiduría, sino fuerza. Se les impartirá poder para obedecer, para servir, según lo prometió Cristo.—El Deseado de Todas las Gentes, 621, 622.

lunes, enero 23, 2012

Pensamiento Del Día

Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 1 Samuel 1:27
Elcana, un levita del monte de Efraín, era un hombre rico y de mucha influencia, que amaba y temía al Señor. Su esposa Ana era una mujer de piedad fervorosa. De carácter amable y modesto, se distinguía por una seriedad profunda y una fe muy grande.

A esta pareja le había sido negada la bendición tan vehementemente deseada por todo hebreo. Su hogar no conocía la alegría de las voces infantiles; y el deseo de perpetuar su nombre había llevado al marido a contraer un segundo matrimonio, como lo hicieron muchos otros. Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad. Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios, y se había quebrantado la paz de la familia. Penina, la nueva esposa, era celosa e intolerante, y se conducía con mucho orgullo e insolencia. Para Ana, toda esperanza parecía estar destruida, y la vida le parecía una carga pesada; no obstante, soportaba la prueba con mansedumbre y sin queja alguna...

Confió a Dios la carga que ella no podía compartir con ningún amigo terrenal. Fervorosamente pidió que él le quitase su oprobio, y que le otorgase el precioso regalo de un hijo para criarlo y educarlo para él. Hizo un voto solemne, a saber, que si se le concedía lo que pedía, dedicaría su hijo a Dios desde su nacimiento...

Le fue otorgado a Ana lo que había pedido; recibió el regalo por el cual había suplicado con tanto fervor. Cuando miró al niño, lo llamó Samuel, “demandado de Dios”. Tan pronto como el niño tuvo suficiente edad para ser separado de su madre, cumplió ella su voto...

De Silo, Ana regresó quedamente a su hogar en Ramataim, dejando al niño Samuel para que, bajo la instrucción del sumo sacerdote, se lo educase en el servicio de la casa de Dios. Desde que el niño diera sus primeras muestras de inteligencia, la madre le había enseñado a amar y reverenciar a Dios, y a considerarse a sí mismo como del Señor. Por medio de todos los objetos familiares que le rodeaban, ella había tratado de dirigir sus pensamientos hacia el Creador. Cuando se separó de su hijo no cesó la solicitud de la madre fiel por el niño... No pedía para él grandeza terrenal, sino que solicitaba fervorosamente que pudiese alcanzar la grandeza que el cielo aprecia, que honrara a Dios y beneficiara a sus conciudadanos.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 614-618.

domingo, enero 22, 2012

Pensamiento Del Día

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Juan 3:14. 
Por todo el campamento de Israel había dolientes y moribundos que habían sido picados por el aguijón mortal de las serpientes. Pero Jesucristo habló desde la columna de nube y dio instrucciones por medio de las cuales el pueblo podía ser sanado. Se hizo la promesa de que cualquiera que mirase a la serpiente de bronce, viviría; y se cumplió la promesa en los que la miraban. Pero si alguno decía: “¿Qué bien me hará mirar? Moriré ciertamente bajo el aguijón mortal de la serpiente”; si continuaban hablando de su herida mortal y declaraban que su caso era desesperado y no llevaban a cabo ese sencillo acto de obediencia, morirían. Pero cada uno que la miraba, vivía...

Ahora nuestra atención se dirige al gran Médico: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29. Igualmente, mientras miremos nuestros pecados y hablemos de ellos, y deploremos nuestra miserable condición, permanecerán nuestras heridas y podridas llagas. Nuestra alma encuentra esperanza y paz cuando quitamos la vista de nosotros mismos y la fijamos sobre el Salvador levantado. El Señor nos habla por su Palabra y nos ordena: “Miren y vivan”. “El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo, tiene vida eterna”. Juan 3:33-36.

Hay razones por las que deberíamos animarnos a esperar la salvación de nuestra alma. En Jesucristo se hizo toda la provisión para nuestra salvación. No importa cuáles hayan sido nuestros pecados y defectos, hay un manantial abierto en la casa de David para la purificación del pecado y la inmundicia. Zacarías 13:1. “Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la gana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18. Esta es la palabra del Señor. ¿La aceptaremos? ¿Creeremos en él?—The Signs of the Times, 2 de abril de 1894.

sábado, enero 21, 2012

Pensamiento Del Día

Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones... Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:8, 10.
Aquí hay una obra en la cual deben ocuparse las familias antes de venir a nuestras santas convocaciones. Que los preparativos para comer y vestirse sean un asunto secundario, pero que el examen profundo del corazón comience en el hogar. Oren tres veces al día, y, al igual que Jacob, sean insistentes. El hogar es el lugar para encontrar a Jesús; después llévenlo con ustedes a la reunión campestre, y, entonces, qué preciosas serán las horas que pasen allí. Pero, ¿cómo pueden esperar sentir la presencia del Señor y ver la revelación de su poder cuando se ha descuidado la obra individual de preparación para ese momento?

Por amor a su propia alma, por amor a Cristo y por amor a los demás, trabajen en el hogar. Oren como nunca han acostumbrado orar. Que el corazón se quebrante delante de Dios. Pongan su casa en orden. Preparen a sus hijos para la ocasión. Enséñenles que no es de tanta importancia que aparezcan vestidos con ropa fina como que aparezcan ante Dios con manos limpias y corazón puro. Quiten cualquier impedimento que obstruya su camino, todas las diferencias que pueda haber habido entre ellos o entre ustedes y ellos. Al hacerlo así invitarán la presencia del Señor en sus hogares, y santos ángeles les acompañarán cuando vayan a las reuniones, y su luz y presencia rechazarán la oscuridad de los ángeles malos...

Oh, ¡cuánto se pierde al descuidar esta obra tan importante! Pueden estar satisfechos con la predicación, pueden llegar a sentirse animados y refrescados, pero el poder convertidor y reformador de Dios no se sentirá en el corazón, y la obra no será tan profunda, cabal y duradera como debería ser. Crucifiquen el orgullo y revistan el alma con el manto inapreciable de la justicia de Cristo, y entonces, ¡qué reunión disfrutarán! Será para su alma como los portales del cielo.

La misma obra de humillación y de escudriñamiento del corazón también debería llevarse a cabo en la iglesia, de manera que todas las diferencias y desavenencias entre los miembros puedan ser puestas aparte antes de aparecer delante del Señor... Lleven a cabo esta obra con seriedad... porque si van a la reunión con sus dudas, sus murmuraciones, sus disputas, traerán a los ángeles malos al campamento y llevarán la oscuridad doquiera vayan.—Testimonies for the Church 5:164, 165. [Aquí se habla de las reuniones campestres anuales.]

viernes, enero 20, 2012

Pensamiento Del Día

Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:8.
Jóvenes y señoritas, son responsables ante Dios por la luz que les ha dado. Esta luz y estas amonestaciones, si no las escuchan, se levantarán en el juicio contra ustedes. Se les han señalado claramente los peligros que corren; se les han dirigido palabras de cautela, y han sido guardados por todos lados y rodeados de advertencias. Han escuchado en la casa de Dios las verdades más solemnes y escrutadoras del corazón, presentadas por los siervos de Dios con la manifestación de su Espíritu. ¿Qué peso han tenido sobre su corazón estas solemnes súplicas? ¿Qué influencia ejercen sobre los caracteres de ustedes? Se les pedirá cuenta de cada una de estas súplicas y advertencias. Se levantarán en el juicio para condenar a los que viven en la vanidad, la liviandad y el orgullo...

Después que ha sido dada esta luz, después que les han sido presentados claramente los peligros que ustedes corren, la responsabilidad cae claramente sobre ustedes. La manera en que empleen la luz que Dios les da, hará inclinar la balanza para la felicidad o desgracia de ustedes. Ustedes mismos están moldeando sus destinos.

Todos ejercen una influencia para el bien o para el mal sobre la mente y el carácter de los demás. Y en los registros del cielo queda escrito exactamente qué clase de influencia ejercerán. Un ángel les acompaña, y toma nota de las palabras y acciones de ustedes. Cuando se levantan por la mañana, ¿sienten su impotencia y su necesidad de fuerza divina? ¿Dan a conocer humildemente, de todo corazón, sus necesidades a su Padre celestial? En tal caso los ángeles notan sus oraciones, y si éstas no han salido de labios fingidores, cuando estén en peligro de pecar inconscientemente y de ejercer una influencia que induciría a otros a hacer el mal, el ángel custodio de ustedes estará a su lado para inducirlos a seguir una conducta mejor, para escoger las palabras que han de pronunciar y para influir en sus acciones...

La gloria inmortal y la vida eterna son la recompensa que nuestro Redentor ofrece a los que quieran obedecerle. Gracias a él es posible que ellos perfeccionen su carácter cristiano mediante su nombre y venzan por su cuenta como él venció en su favor. Les ha dado un ejemplo en su propia vida, mostrándoles cómo pueden vencer. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23.—Joyas de los Testimonios 1:347-349.

jueves, enero 19, 2012

Pensamiento Del Día

Si se humillare mi pueblo sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14.
En la oración profética que elevara al dedicar el templo, cuyos servicios Ezequías y sus asociados estaban restableciendo, Salomón se había expresado así: “Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y suplicaren en esta casa, tú oirás en los cielos y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres”. 1 Reyes 8:33, 34.

Esta oración había recibido el sello de la aprobación divina; porque a su conclusión descendió fuego del cielo para consumir el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Señor llenó el templo ver. 2 Crónicas 7:1. Y de noche el Señor apareció a Salomón para decirle que su oración había sido oída, y que su misericordia se manifestaría hacia los que le adoraran allí...

Durante muchos años la Pascua no había sido observada como fiesta nacional. La división del reino, al finalizar el reinado de Salomón, había hecho difícil esa celebración. Pero los terribles castigos que estaban cayendo sobre las diez tribus despertaban en el corazón de algunos un deseo de cosas mejores; y se notaba el efecto que tenían los mensajes conmovedores de los profetas... Los impenitentes se apartaban con liviandad; pero algunos, deseosos de buscar a Dios y de obtener un conocimiento más claro de su voluntad, “se humillaron, y vinieron a Jerusalén”. 2 Crónicas 30:10, 11.—La Historia de Profetas y Reyes, 248, 249.

Sólo había un remedio para el castigado Israel, y consistía en que se apartase de los pecados que habían traído sobre él la mano castigadora del Todopoderoso, y que se volviese al Señor de todo su corazón. Se le había hecho esta promesa: “Si yo cerrara los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. 2 Crónicas 7:13, 14. Con el fin de obtener este resultado bienaventurado, Dios continuaba privándolos de rocío y lluvia hasta que se produjese una reforma decidida.—La Historia de Profetas y Reyes, 92.

miércoles, enero 18, 2012

Pensamiento Del Día

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Efesios 1:18.
Todo verdadero conocimiento y desarrollo tienen su origen en el conocimiento de Dios. Doquiera nos dirijamos: al dominio físico, mental y espiritual; cualquier cosa que contemplemos, fuera de la marchitez del pecado, en todo vemos revelado este conocimiento. Cualquier ramo de investigación que emprendamos, con el sincero propósito de llegar a la verdad, nos pone en contacto con la Inteligencia poderosa e invisible que obra en todas las cosas y por medio de ellas. La mente del hombre se pone en comunión con la mente de Dios; lo finito con lo infinito. El efecto que tiene esta comunión sobre el cuerpo, la mente y el alma sobrepuja toda estimación.

En esta comunión se halla la educación más elevada. Es el método propio que Dios tiene para lograr el desarrollo del ser humano. Su mensaje para la humanidad es: “Vuelve ahora en amistad con él”. Job 22:21. El método trazado en esta frase era el seguido en la educación del padre de nuestra especie. Así instruyó Dios a Adán cuando, en la gloria de una virilidad exenta de pecado, habitaba éste en el sagrado Jardín del Edén...

Cuando Adán salió de las manos del Creador, llevaba en su naturaleza física, mental y espiritual la semejanza de su Hacedor. “Creó Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1:27) con el propósito de que, cuanto más viviera, más plenamente revelara esa imagen; más plenamente reflejara la gloria del Creador. Todas sus facultades eran susceptibles de desarrollo; su capacidad y su vigor debían aumentar continuamente. Vasta era la esfera que se ofrecía a su actividad, glorioso el campo abierto a su investigación... Si hubiese permanecido leal a su Dios, todo esto le hubiera pertenecido para siempre...

Pero por la desobediencia perdió todo eso. El pecado mancilló y casi borró la semejanza divina. Las facultades físicas del hombre se debilitaron, su capacidad mental disminuyó, su visión espiritual se oscureció. Quedó sujeto a la muerte. No obstante, la especie humana no fue dejada sin esperanza. Con infinito amor y misericordia había sido trazado el plan de salvación y se le otorgó una vida de prueba. La obra de la redención debía restaurar en la familia humana la imagen de su Hacedor, devolverlo a la perfección con que había sido creado, promover el desarrollo del cuerpo, la mente y el alma, con el fin de llevar a cabo el propósito divino de su creación. Este es el objeto de la educación, el gran objeto de la vida.—La Educación, 14-16.

martes, enero 17, 2012

Pensamiento Del Día

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”. Lucas 23:24.
Una gran multitud siguió al Salvador al Calvario, y muchos de sus integrantes se burlaban de él y lo ridiculizaban; pero muchos lloraban y repetían sus alabanzas. Los que habían sido sanados de diversas enfermedades, los que habían resucitado de entre los muertos, se refirieron con voz fervorosa a sus maravillosas obras, y manifestaron el deseo de saber qué había hecho para que se lo tratara como un malhechor...

El Señor no formuló queja alguna; su rostro seguía pálido y sereno, pero grandes gotas de sudor corrían por su frente. No hubo mano piadosa que enjugara de su rostro el rocío de muerte, ni palabras de simpatía e inmutable fidelidad que sostuvieran su corazón humano. Estaba pisando totalmente solo el lagar, y del pueblo, nadie estuvo con él. Mientras los soldados llevaban a cabo su odiosa tarea, y él sufría la más aguda agonía, oró por sus enemigos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Su mente se apartó de sus propios sufrimientos para pensar en el pecado de sus perseguidores y en la terrible pero justa retribución que les caería. Se compadeció de ellos en su ignorancia y su culpa. No invocó maldición alguna sobre los soldados que lo maltrataban tan rudamente. No invocó venganza alguna sobre los sacerdotes y príncipes, que fueron la causa de todo su sufrimiento y que manifestaban una satisfacción maligna por haber logrado su propósito. Sólo exhaló una súplica para que fuesen perdonados, “porque no saben lo que hacen”.

Si hubiesen sabido que estaban torturando intensamente a Aquel que había venido para salvar a la raza pecaminosa de la ruina eterna, el remordimiento y el horror se habrían apoderado de ellos. Pero su ignorancia no suprimió su culpabilidad, porque habían tenido el privilegio de conocer y aceptar a Jesús como su Salvador. Rechazaron toda evidencia, y no sólo pecaron contra el Cielo al crucificar al Rey de gloria, sino también contra los sentimientos más comunes de la humanidad al condenar a una muerte dolorosa a un hombre inocente. Jesús estaba adquiriendo el derecho a ser el Abogado del hombre en la presencia del Padre. Esa oración de Cristo por sus enemigos abarcaba al mundo. Abarcaba a todo pecador que viviera hasta el fin del tiempo.—The Spirit of Prophecy 3:152-154. Ver El Deseado de Todas las Gentes, 693, 694; La Historia de la Redención, 229, 230.

lunes, enero 16, 2012

Pensamiento Del Día

Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Mateo 19:13.
En el tiempo de Cristo las madres le llevaban a sus hijos para que les impusiera las manos y los bendijese. Así manifestaban ellas su fe en Jesús, y también el intenso anhelo de su corazón por el bienestar presente y futuro de los pequeñuelos confiados a su cuidado. Pero los discípulos no podían reconocer la necesidad de interrumpir al Maestro tan sólo para que se fijara en los niños, y en una ocasión en que alejaban a unas cuantas madres, Jesús los reprendió y ordenó a la muchedumbre que diese paso a esas madres fieles y a sus niñitos. Dijo él: “Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Mateo 19:14.

Mientras las madres recorrían el camino polvoriento y se acercaban al Salvador, él veía sus lágrimas y cómo sus labios temblorosos elevaban una oración silenciosa en favor de los niños. Oyó las palabras de reprensión que pronunciaban los discípulos y prestamente anuló la orden de ellos. Su gran corazón rebosante de amor estaba abierto para recibir a los niños. A uno tras otro tomó en sus brazos y los bendijo, mientras un pequeñuelo, reclinado contra su pecho, dormía profundamente. Jesús dirigió a las madres palabras de aliento referentes a su obra, y ¡cuánto alivió así su ánimo! ¡Con cuánto gozo se espaciaban ellas en la bondad y misericordia de Jesús al recordar aquella memorable ocasión! Las misericordiosas palabras de él habían quitado la carga que las oprimía y les habían infundido nueva esperanza y valor. Se había desvanecido todo su cansancio.

Fue una lección alentadora para las madres de todos los tiempos. Después de haber hecho lo mejor que está a su alcance para beneficiar a sus hijos, pueden llevarlos a Jesús. Aun los pequeñuelos en los brazos de la madre resultan preciosos a los ojos de él. Y mientras la madre anhele verlos recibir la ayuda que ella no puede darles, la gracia que no puede otorgarles, y se confíe a sí misma y a sus hijos en los brazos misericordiosos de Cristo, él los recibirá y los bendecirá; dará paz, esperanza y felicidad tanto a ella como a ellos.—El hogar adventista, 248, 249 (1894).

domingo, enero 15, 2012

Pensamiento Del Día

Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder. 1 Crónicas 16:10, 11.
La oración no es entendida como se debiera. Nuestras oraciones no son para informar a Dios de algo que él no sabe. El Señor está al tanto de los secretos de cada alma. Nuestras oraciones no tienen por qué ser largas ni decirse en voz alta. Dios lee los pensamientos ocultos. Podemos orar en secreto, y Aquel que ve en secreto oirá y nos recompensará en público.

Las oraciones dirigidas a Dios para contarle todas nuestras desgracias cuando en realidad no nos sentimos desgraciados, son oraciones hipócritas. Dios tiene en cuenta el corazón contrito. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. Isaías 57:15.

La oración no tiene por objeto obrar un cambio en Dios; nos pone a nosotros en armonía con Dios. No reemplaza al deber. Dios nunca aceptará en lugar del diezmo la oración hecha con frecuencia y fervor. La oración no pagará nuestras deudas a Dios...

La fuerza adquirida por medio de la oración a Dios nos preparará para nuestros deberes cotidianos. Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. Con el fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa.

Cuando estamos rodeados por influencias destinadas a apartarnos de Dios, nuestras peticiones de ayuda y fuerza deben ser incansables. A menos que así sea, nunca tendremos éxito en quebrantar el orgullo y en vencer el poder que nos tienta a cometer excesos pecaminosos que nos apartan del Salvador. La luz de la verdad, que santifica la vida, descubrirá al que la recibe las pasiones pecaminosas de su corazón, las cuales se esfuerzan por conseguir el señorío y hacen necesario tener todo nervio en tensión y ejercitar todas las facultades para resistir a Satanás y vencer por los méritos de Cristo.—Mensajes para los Jóvenes, 245, 246.

sábado, enero 14, 2012

Pensamiento Del Día

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. Salmos 41:1, 2.
Los que en Pentecostés fueron dotados con el poder de lo alto, no quedaron desde entonces libres de tentación y prueba. Como testigos de la verdad y la justicia, eran repetidas veces asaltados por el enemigo de toda verdad, que trataba de despojarlos de su experiencia cristiana. Estaban obligados a luchar con todas las facultades dadas por Dios para alcanzar la medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Oraban diariamente en procura de nuevas provisiones de gracia para poder elevarse más y más hacia la perfección.

Bajo la obra del Espíritu Santo, aún los más débiles, ejerciendo fe en Dios, aprendían a desarrollar las facultades que les habían sido confiadas y llegaron a ser santificados, refinados y ennoblecidos. Mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu Santo, recibían de la plenitud de la Deidad y eran amoldados a la semejanza divina.

El transcurso del tiempo no ha cambiado en nada la promesa de despedida de Cristo de enviar el Espíritu Santo como su representante. No es por causa de alguna restricción por parte de Dios por lo que las riquezas de su gracia no fluyen hacia los seres humanos sobre la tierra. Si la promesa no se cumple como debiera, se debe a que no es apreciada debidamente. Si todos lo quisieran, todos serían llenados del Espíritu. Dondequiera la necesidad del Espíritu Santo sea un asunto en el cual se piense poco, se ve sequía espiritual, oscuridad espiritual, decadencia y muerte espirituales. Cuandoquiera los asuntos menores ocupen la atención, el poder divino que se necesita para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia, y que traería todas las demás bendiciones en su estela, falta, aunque se ofrece en infinita plenitud...

Deberían reunirse grupos de obreros cristianos para solicitar ayuda especial y sabiduría celestial para hacer planes y ejecutarlos sabiamente. Debieran orar especialmente porque Dios bautice con una rica medida de su Espíritu a sus embajadores escogidos en los campos misioneros. La presencia del Espíritu en los obreros de Dios dará a la proclamación de la verdad un poder que todo el honor y la gloria del mundo no podrían conferirle.—Los Hechos de los Apóstoles, 40-42.

viernes, enero 13, 2012

Pensamiento Del Día

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Marcos 1:35.
Porque la vida de Jesús fue una vida de confianza constante, sostenida por la comunión continua, su servicio para el cielo fue sin fracaso ni vacilación. Diariamente asediado por la tentación, constantemente contrariado por los dirigentes del pueblo, Cristo sabía que debía fortalecer su humanidad por medio de la oración. Con el fin de ser útil a la humanidad, debía comulgar con Dios, y obtener de él energía, perseverancia y constancia.

El Salvador amaba la soledad de la montaña para estar en comunión con su Padre. Durante el día trabajaba ardorosamente para salvar a hombres, a mujeres y a niños de la destrucción. Sanaba a los enfermos, consolaba a los que lloraban, devolvía la vida a los muertos, e infundía esperanza y alegría a los que desesperaban. Terminada su labor del día se apartaba, noche tras noche, de la confusión de la ciudad, y se postraba ante su Padre en oración. Con frecuencia seguía elevando sus peticiones durante toda la noche; pero salía de estos momentos de comunión vigorizado y refrigerado, fortalecido para el deber y la prueba.

¿Están los ministros de Cristo tentados y fieramente azotados por Satanás? Así también lo fue Aquel que no conoció pecado. En la hora de angustia se volvía hacia su Padre. Siendo él mismo una fuente de bendición y fuerza, podía sanar a los enfermos y resucitar a los muertos; podía dar órdenes a la tempestad y ésta le obedecía; sin embargo, oraba muchas veces con fuerte clamor y lágrimas. Oraba por sus discípulos y por sí mismo, identificándose así con los seres humanos. Él era poderoso en la oración. Como Príncipe de la vida, tenía poder con Dios, y prevalecía...

Los que enseñan y predican más eficazmente son quienes esperan humildemente en Dios, quienes tienen hambre de dirección y gracia. Velar, orar, trabajar, tal es la consigna del cristiano. La vida de un verdadero cristiano es una vida de oración constante. Él sabe que la luz y fuerza de un día no bastan para las pruebas y los conflictos del siguiente. Satanás está de continuo cambiando sus tentaciones. Cada día nos veremos colocados en circunstancias diferentes; y en las escenas desconocidas que nos aguardan, estaremos rodeados de nuevos peligros y constantemente asaltados por tentaciones nuevas e inesperadas. Es únicamente por la fuerza y gracia recibidas del cielo como podemos esperar vencer las tentaciones y cumplir los deberes que se nos presentan.—Obreros Evangélicos, 269-271.

jueves, enero 12, 2012

Pensamiento Del Día

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32.
¿Quién puede medir el amor que sintió Cristo por el mundo perdido mientras pendía de la cruz sufriendo por los pecados de la raza culpable? Este amor fue inconmensurable, infinito.

Cristo demostró que su amor era más fuerte que la muerte. Estaba cumpliendo la salvación de la humanidad; y aunque sostenía el más espantoso conflicto con las potestades de las tinieblas, en medio de todo ello su amor se intensificaba... Pagó el precio para comprar la redención de la humanidad cuando, en la última lucha de su alma, expresó las palabras bienaventuradas que parecieron repercutir por toda la creación: “Consumado es”...

No podemos medir la longitud, anchura, altura y profundidad de un amor tan asombroso. La contemplación de las profundidades inconmensurables del amor del Salvador debieran llenar la mente, conmover y enternecer el alma, refinar y elevar los afectos, y transformar completamente todo el carácter...

Algunos tienen opiniones limitadas acerca de la expiación. Piensan que Cristo sufrió tan sólo una pequeña parte de la penalidad de la ley de Dios; suponen que, aunque el amado Hijo de Dios soportó la ira de Dios, fue porque él primero advertía a través de sus dolorosos sufrimientos el amor y la aceptación del Padre; que los portales de la tumba se iluminaron delante de él con radiante esperanza, y que tenía evidencias constantes de su gloria futura. Este es un gran error. La más punzante angustia de Cristo provenía de que él comprendía el desagrado de su Padre. La agonía que esto le causaba era tan intensa, que el ser humano puede apreciarla tan sólo débilmente...

Este es un amor que ningún lenguaje humano puede expresar, pues supera todo conocimiento. Grande es el misterio de la piedad. Nuestra alma debe ser vivificada, elevada y arrobada por el tema del amor del Padre y del Hijo hacia el ser humano. Los discípulos de Cristo deben aprender aquí a reflejar en cierto grado este misterioso amor; así se prepararán para unirse con todos los redimidos que atribuirán “al que está sentado en el trono, y al Cordero... la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 5:13.—Joyas de los Testimonios 1:229, 230, 232.

miércoles, enero 11, 2012

Día 8: Entrega Obediente

Día 8: Entrega Obediente / La madurez en Cristo 

"Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones." (Santiago 4:6-8).

"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame." (Mateo 16:24).

"La santidad no es arrobamiento: es una entrega completa de la voluntad a Dios; es vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial; es confiar en Dios en las pruebas y en la obscuridad tanto como en la luz; es caminar por fe y no por vista; confiar en Dios sin vacilación y descansar en su amor." (Hechos de los Apóstoles, p. 42).

"Pablo tenía un agudo sentido del conflicto que toda alma debía sostener con los agentes del mal que tratan continuamente de engañar y entrampar; y había trabajado incansablemente por fortalecer y confirmar a los nuevos en la fe. Les había rogado que se entregaran completamente a Dios; porque sabía que cuando el alma no hace esta entrega, no abandona el pecado, los apetitos y pasiones todavía luchan por el dominio, y las tentaciones confunden la conciencia. La entrega debe ser completa. Toda alma débil que, rodeada de dudas y luchas, se entrega completamente al Señor, se coloca en contacto directo con agentes que la capacitan para vencer. El cielo está cerca de ella, y tiene el sostén y la ayuda de los ángeles misericordiosos en todo tiempo de prueba y necesidad" (Hechos de los Apóstoles, p. 241).

"El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón." (Salmo 40:8).

 "Al acercarse los miembros del cuerpo de Cristo al período de su último conflicto, al “tiempo de angustia de Jacob”, crecerán en Cristo y participarán en amplia medida de su Espíritu. Al crecer el tercer mensaje hasta ser un fuerte pregón, cuando acompañe a la obra final gran poder y gloria, los hijos de Dios participarán de aquella gloria. La lluvia tardía será lo que los fortalecerá y reavivará para atravesar el tiempo de angustia. Sus rostros resplandecerán con la gloria de aquella luz que acompaña al tercer ángel." (Testimonios, Vol. 1, p. 353).

Enfoque de la Oración: La madurez en Cristo 

Oración para rogar a Dios que nos ayude a "crecer" y madurar en Cristo en cada área de nuestras vidas:

  • El amor incondicional entre nosotros y los perdidos. 
  • Una fe firme e inquebrantable en Dios y sus promesas. 
  • Un claro y completo entendimiento de la Palabra de Dios. 
  • Entrega total a Dios y la voluntad de obedecerle en todo. 
  • Preparación para la lluvia tardía y los últimos días. 
  • La relación personal con Jesús y la una vida de oración apasionada.

Pensamiento Del Día

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Efesios 6:18.
Algunos no son naturalmente piadosos, y por lo tanto deberían reforzar y cultivar el hábito de hacer un examen íntimo de su vida y sus motivos, y deberían fomentar de un modo especial el amor por los ejercicios religiosos y por la oración secreta. Con frecuencia se los escucha hablar de dudas e incredulidad, y se explayan en las prodigiosas luchas que han tenido que librar con sentimientos de incredulidad y duda. Se espacian en influencias desalentadoras como para afectar su fe, esperanza y valor en relación con la verdad y en el triunfo final de la obra y la causa en la cual están comprometidos, como si fuera una virtud especial encontrarse en el lado de los que dudan.

A veces parece que realmente se complacieran en insistir en la posición del infiel, y fortalecen su incredulidad con cada caso que pueden encontrar como excusa de sus tinieblas. A los tales les diría: “Sería mejor que bajaran enseguida y dejaran los muros de Sion hasta que lleguen a estar convertidos”...

Pero, ¿cuál es la razón de esas dudas, de esa oscuridad e incredulidad? Respondo: Estos hombres y estas mujeres no están en una relación correcta con Dios. No son honestos y sinceros con su propia alma. Han descuidado cultivar la piedad personal. No se han separado de todo egoísmo, ni del pecado y los pecadores. Han fallado en estudiar la vida abnegada y de renunciamiento de nuestro Señor, y han fallado en imitar su ejemplo de pureza, devoción y abnegación.

El pecado que los asedia fácilmente ha sido fortalecido por la complacencia. Por su propia negligencia y pecado se han separado de la compañía del Maestro divino...

Estamos comprometidos en una obra exaltada y sagrada. Los que profesan ser llamados para enseñar la verdad a quienes moran en tinieblas, no deben ser ellos mismos núcleos de incredulidad y de tinieblas. Deberían vivir cerca de Dios, donde puedan ser luz en el Señor. La razón por la cual no son luz, es porque no están obedeciendo la Palabra de Dios; por lo tanto, se expresan palabras de duda y de desánimo, cuando deberían escucharse sólo palabras de fe y de santa alegría.—Testimonies for the Church 2:513-516.

martes, enero 10, 2012

Día 7: La Humildad Sacrificadora

Día 7: La Humildad Sacrificadora / Apoyo Financiero para la Obra de Dios

"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre," (Filipenses 2:3-9).

"Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;" (1 Pedro 5:5, 6).

"Mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu Santo, recibían de la plenitud de la Deidad y eran amoldados a la semejanza divina."(Hechos de los los Apóstoles, p. 40).

"Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo." (El Deseado de todas las Gentes, p. 144).

"Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;" (Colosenses 3:12).

"Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera." (Salmos 25:9).

"Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados." (Isaías 57:15).

Enfoque de la Oración: Apoyo Financiero para la Obra de Dios 

Orar para que la obra de Dios sea generosamente financiada en todo el mundo. Áreas específicas para orar:

  • Los miembros de la Iglesia que puedan dar a Dios el control total de sus finanzas y posesiones, y que la lujuria por el dinero y las posesiones no tenga lugar en sus vidas. 
  • Para que Dios bendiga a los miembros de la iglesia con la abundancia financiera para que puedan dar abundantemente para apoyar las misiones. 
  • Por los miembros de la iglesia para que den sus diezmos y ofrendas fielmente. 
  • Por los líderes de la Iglesia para que sean buenos mayordomos que sabiamente usen los recursos confiados a ellos. 
  • ¡Que Dios traiga la riqueza de los impíos a su casa de tesoro!

Pensamiento Del Día

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Lucas 21:36.
Oren a menudo a su Padre celestial. Cuanto más a menudo se dediquen a la oración, tanto más cerca será llevada su alma dentro de la sagrada proximidad de Dios. El Espíritu Santo intercederá en favor del que ora con sinceridad con gemidos que no pueden ser expresados con palabras, y el corazón será ablandado y subyugado por el amor de Dios. Las nubes y sombras que Satanás echa sobre el alma serán disipadas por los brillantes rayos del Sol de justicia, y las cámaras de la mente y del corazón serán alumbradas por la luz del Cielo.

No se desanimen si parece que sus oraciones no obtienen una respuesta inmediata. El Señor ve que la oración está mezclada a menudo con mundanalidad. Los seres humanos oran por aquello que satisfará sus deseos egoístas, y el Señor no cumple sus pedidos en la manera que ellos esperan. Los pone a prueba, los lleva a través de humillaciones hasta que vean más claramente cuáles son sus necesidades. No da a los seres humanos aquellas cosas que complacerán un apetito pervertido y que resultaría en perjuicio del agente humano, llevándolo a deshonrar a Dios. No da a las personas aquello que complacerá su ambición y obrará simplemente para su autoexaltación. Cuando acudimos a Dios debemos estar dispuestos a someternos y a ser contritos de corazón, subordinándolo todo a su santa voluntad.

En el Getsemaní, Cristo oró a su Padre diciendo: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa”. Mateo 26:39. La copa que pidió que fuese pasada de él, que parecía tan amarga a su alma, era la copa de la separación de Dios a consecuencia del pecado del mundo. Él, que era perfectamente inocente e inmaculado llegó a ser como un culpable delante de Dios, para que el culpable pudiera ser perdonado y permanecer como inocente delante de Dios.

Cuando se le aseguró que el mundo no podría ser salvado de ninguna otra manera que no fuera por su sacrificio, dijo: “Pero no sea como yo quiero, sino como tú”. El espíritu de sumisión que manifestó Cristo al ofrecer su oración ante Dios, es el espíritu que es aceptable a Dios. Que el alma sienta su necesidad, su impotencia, su insignificancia, que todas sus energías estén inspiradas en un ferviente deseo de ayuda, y la ayuda vendrá.—The Review and Herald, 19 de noviembre de 1895. Ver En Lugares Celestiales, 91.

lunes, enero 09, 2012

Día 6: Auto-Examen

Día 6: Auto-Examen / Familia y Miembros de Iglesia Perdidos 

"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno." (Salmo 139:23-24).

"Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;" (Hebreos 12:12-15).

"Estos días de preparación fueron días de profundo escudriñamiento del corazón. Los discípulos sentían su necesidad espiritual, y clamaban al Señor por la santa unción que los había de hacer idóneos para la obra de salvar almas. No pedían una bendición simplemente para sí. Estaban abrumados por la preocupación de salvar almas. Comprendían que el Evangelio había de proclamarse al mundo, y demandaban el poder que Cristo había prometido." (Hechos de los Apóstoles, p. 37).

"Después de la ascensión de Cristo, los discípulos se reunieron en un lugar para suplicar humildemente a Dios. Y después de escudriñar el corazón y de realizar un examen personal durante diez días, quedó preparado el camino para que el Espíritu Santo entrara en los templos del alma limpios y consagrados. Cada corazón quedó lleno con el Espíritu como si Dios quisiera mostrar a su pueblo que era su prerrogativa bendecirlos con la más escogida de las bendicones celestiales... " (El evangelismo, p. 506).

"Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad." (Salmo 26:2-3).

"Así también en la familia, si uno de los miembros se pierde para Dios, deben usarse todos los medios para rescatarlo. Practiquen todos los demás un diligente y cuidadoso examen propio. Investíguese el proceder diario. Véase si no hay alguna falta o error en la dirección del hogar, por el cual esa alma se empecina en su impenitencia." (Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 152).

"Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos." (Isaías 49:25).

Enfoque de la Oración: Familia y Miembros de la Iglesia Perdidos 

Pídale a Dios que revele cualquier cosa que está impidiendo a sus seres queridos que se salven y cómo poder cooperar con Él para su salvación.

  • Orar por tu familia y por tu iglesia para que sea un lugar seguro en el cual los que se han alejado pueda encontrar a Jesús de nuevo. 
  • Por fe, reclamar las promesas como las de Isaías 49:25, Isaías 55:13; Ezequiel 11:19-20, Joel 2:28-29, Jeremías 24:7, Marcos 10:27, y Efesios 3:14-21 por los familiares y miembros de la iglesia perdidos. 
  • ¡Alabar a Dios por lo que ya está haciendo en sus vidas y que Él los está salvando!

Pensamiento Del Día

Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Nehemías 2:4, 5.
Mientras Nehemías imploraba la ayuda de Dios, no se cruzó de brazos, pensando que no tenía más responsabilidad en el cumplimiento de su propósito de restaurar Jerusalén. Con admirable prudencia y previsión, procedió a tomar todas las providencias necesarias para asegurar el éxito de la empresa...

El ejemplo de este santo hombre debiera ser una lección para todos los hijos de Dios, con el fin de que no sólo oren con fe, sino que también trabajen con diligencia y fidelidad. ¡Cuántas dificultades encontramos, cuán a menudo impedimos que la Providencia obre en favor de nosotros, debido a que se considera que la prudencia, la previsión y el esmero tienen poco que ver con la religión! Es esta una gran equivocación. Es deber nuestro cultivar y ejercitar toda facultad que nos haría obreros más eficientes para Dios. Hoy en día, la consideración cuidadosa y los planes bien pensados son tan esenciales para el éxito de las empresas sagradas como en el tiempo de Nehemías...

Los hombres de oración deben ser hombres de acción. Los que están listos a trabajar y dispuestos a hacerlo, hallarán las formas y los medios. Nehemías no dependió de la incertidumbre. Los medios de los cuales carecía los solicitó de quienes podían otorgarlos.

El Señor conmueve aún el corazón de reyes y gobernantes en favor de su pueblo. Los que trabajan para él han de valerse de la ayuda que él induce a los hombres y a las mujeres a dar para el avance de su causa. Los agentes de los cuales provienen estas dádivas pueden abrir caminos por los cuales la luz de la verdad pueda ser dada a muchos países entenebrecidos. Estas personas pueden no tener simpatía hacia la obra de Dios, ni fe en Cristo, ni conocimiento de su Palabra; pero sus dones no han de ser rechazados por ese motivo.

El Señor ha colocado sus bienes en manos de los no creyentes así como en las de los cristianos; todos pueden devolverle lo que le pertenece para la realización de la obra que debe ser hecha en favor de un mundo caído. Mientras estemos en este mundo, mientras el Espíritu de Dios contienda con el corazón humano, hemos de recibir y hacer favores.—The Southern Watchman, 15 de marzo de 1904. Ver Servicio Cristiano Eficaz, 296, 297, 214, 209.

domingo, enero 08, 2012

Día 5: Unidad en Amor

Día 5: Unidad en Amor / El Amor por los Perdidos

"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;" (Hechos 2:1, 2).

"¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" (Salmo 133:1).

"Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos." (Juan 15:12, 13).

"Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." (Juan 17:20-23).

"A pesar de todas las buenas cualidades que un hombre puede tener, no puede ser un buen soldado si actúa independientemente de los relacionados con él. Movimientos inciertos y ocasionales, aunque fervorosos y enérgicos, al final llevan a la derrota. Toma un equipo fuerte de caballos. Si en lugar de tirar juntos, de repente un tira hacia adelante y el otro se detiene, no moverán la carga, a pesar de su gran fuerza. Así que los soldados de Cristo deben trabajar en concierto, de lo contrario habrá un concurso sólo de los átomos independientes. Fuerza, en lugar de ser cuidadosamente atesorados para cumplir con un gran final, será en vano en los esfuerzos desconcertados y sin sentido. En la unión está la fuerza. Con pocos hombres y mujeres que se unan, teniendo la gloria de Dios a la vista, irán creciendo en fuerza y sabiduría, y obteniendo nuevas victorias "(Signs of the Times, Sept. 7,1891, par. 7).

Enfoque de intercesión: renovar el amor, especialmente por los perdidos 

Orar para que el pueblo de Dios experimente amor renovado en las siguientes áreas:

  • Por Dios y Su Palabra 
  • Por los miembros de la iglesia - nuestros hermanos y hermanas en Cristo 
  • Entre los miembros de la familia 
  • Por los perdidos, especificamente: 
    • Todas las personas alrededor del mundo que nunca han oído hablar de Jesús 
    • Aquellos que han escuchado de Jesús, pero nunca lo han conocido personalmente 
    • Las personas que alguna vez amaron a Jesús, pero se han alejado 
    • Nuestra familia y amigos cercanos que han apostatado

Pensamiento Del Día

Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos. Job 22:26, 27.
En la oración por sus discípulos, Cristo dijo: “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Juan 17:19. En su oración Cristo incluye a todos los que escucharían las palabras de vida y salvación por medio de los mensajeros a los que envía...

¿Podemos comprender por la fe el hecho de que somos amados por el Padre así como su Hijo es amado? Si pudiéramos asirnos de esto y obrar de acuerdo con esto, tendríamos la gracia de Cristo, el aceite dorado del cielo derramado en nuestra pobre alma, sedienta y agostada. Nuestra luz ya no sería por más tiempo vacilante y parpadeante, sino que brillaría en medio de las tinieblas morales que como una mortaja funeral están envolviendo al mundo. Por la fe deberíamos escuchar la intercesión prevaleciente que Cristo presenta continuamente en favor de nosotros, mientras dice: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”. Juan 17:24...

Nuestro Redentor nos alienta a que presentemos súplicas continuamente. Nos hace las promesas más resueltas, para que no supliquemos en vano. Dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Lucas 11:9. {SSJ 14.4} Después presenta el cuadro de un niño que le pide pan a su padre, y muestra cuánto más está dispuesto el Señor a concedernos nuestras peticiones de lo que los padres están a conceder la petición de sus hijos... {SSJ 14.5} Nuestro precioso Salvador es nuestro hoy. En él se centran nuestras esperanzas de vida eterna. Él es el único que presenta nuestras peticiones ante el Padre y nos comunica la bendición que habíamos pedido.—The Signs of the Times, 18 de junio de 1896.

sábado, enero 07, 2012

Día 4: Confesión Sincera

Día 4: Confesión Sincera / Reconciliación

"si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." (2 Crónicas 7: 14).

 "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír." (Isaías 59:1, 2).

 "Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho." (Santiago 5:16).

 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9).

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." (Hebreos 4:15-16).

" Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones." (Salmos 103:12).

"La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y declara pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que solamente puedan presentarse delante de Dios. Pueden ser errores que deban confesarse individualmente a los que hayan sufrido daño por ellos; pueden ser de un carácter público, y en ese caso deberán confesarse públicamente. Toda confesión debe ser definida y al punto, reconociendo los mismos pecados de que seáis culpables." (La Fe Por la Cual Vivo, p. 130).

"Muchas, muchas confesiones, nunca se deben hablar en la audiencia de los mortales, porque el resultado del juicio limitado de los seres finitos no se anticipa…Dios será glorificado mejor si confesamos el secreto, la corrupción interna del corazón solo a Jesús, que si abrimos los recesos al hombre, finito que yerra y quien no puede juzgar con justicia a menos que su corazón este constantemente lleno del Espíritu de Dios.. . . No confieses a oídos humanos la historia que sólo Dios debe oír "(Our Father Cares, p. 73)

Enfoque de intercesión: la reconciliación 

Orar para que Dios traiga la reconciliación y la sanación a todas nuestras relaciones rotas, incluyendo:

  • Padres e hijos, familiares 
  • Amigos - tanto entre los miembros de la iglesia como los no cristianos 
  • Liderazgo de la iglesia y los laicos

Pensamiento Del Día

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 1 Juan 2:1.
Tenemos un abogado ante el trono de Dios, que está envuelto por el arco iris de la promesa, y estamos invitados a presentar nuestras peticiones ante el Padre en el nombre de Cristo. Dice Jesús: Pidan lo que deseen en mi nombre, y les será hecho. Al presentar mi nombre, dan testimonio de que me pertenecen, que son mis hijos e hijas, y el Padre los tratará como a su propio Hijo y los amará como me ha amado a mí.

Su fe en mí los llevará a ejercer un afecto íntimo y filial hacia mí y el Padre. Soy la cadena de oro por la cual el corazón y el alma de ustedes están unidos en amor y obediencia a mi Padre. Exprésenle a mi Padre el hecho de que mi nombre les es precioso, que me respetan y me aman, y pueden pedir lo que deseen. Él perdonará sus transgresiones y los adoptará en su familia real: los hará hijos de Dios, coherederos con su Hijo unigénito.

Por medio de la fe en mi nombre les impartirá la santificación y la santidad que los hará aptos para su obra en un mundo de pecado, y los calificará para una herencia inmortal en su reino. El Padre ha abierto de par en par no sólo todo el cielo, sino también todo su corazón a los que manifiestan fe en el sacrificio de Cristo, y quienes por medio de la fe en el amor de Dios vuelven a ser leales a él. Los que creen en Cristo como el Portador del pecado, la propiciación por nuestros pecados, como el que intercede en su favor, pueden, por medio de las riquezas de la gracia de Dios, reclamar los tesoros del cielo...

La oración del corazón contrito abre la mina de provisiones y se aferra del poder Omnipotente. Esta clase de oración capacita al suplicante para entender lo que significa aferrarse de la fuerza de Dios, y hacer la paz con él. Esta clase de oración nos motiva a tener una influencia sobre aquellos con los que nos relacionamos... Es nuestro privilegio y deber llevar la eficacia del nombre de Cristo en nuestras peticiones, y usar los mismos argumentos que Cristo usó en favor de nosotros. Entonces nuestras oraciones estarán en completa armonía con la voluntad de Dios.—The Signs of the Times, 18 de junio de 1896.

viernes, enero 06, 2012

Día 3: Arrepentimiento Sincero

Día 3: Arrepentimiento Sincero / Un encuentro con Dios a través de la Oración

"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,"(Hechos 3:19).

"Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte." (2 Corintios 7:9, 10).

"Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido." (Apocalipsis 2:5).

"El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." (2 Pedro 3:9).

"Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete." (Apocalipsis 3:19).

"Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?" (Joel 2:12-14).

 "A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados." (Hechos 5:31).

"El es la fuente de todo buen impulso. Es el único que puede implantar en el corazón enemistad contra el pecado. Todo deseo de verdad y pureza, toda convicción de nuestra propia pecaminosidad evidencian que su Espíritu está obrando en nuestro corazón." (El camino a Cristo, p. 26).

"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu." (Salmo 51:10, 11).

 Enfoque de intercesión: Un encuentro con Dios a través de la oración 

En oración pedir a Dios si es necesario arrepentirse y abandonar el pecado en cualquiera de las siguientes áreas:

  • Prioridades erróneas 
  • Orgullo y egoísmo 
  • Consumo excesivo de medios de comunicación 
  •  La falta de amor 
  • Poca oración y estudio de la Biblia 
  • Uso del tiempo y las finanzas 
  • Las relaciones con los demás 
  • Indulgencia del apetito 
  • Contristar / no escuchar al Espíritu Santo 
  • La falta de perdón 
  • Los celos / codicia

Pensamiento Del Día

Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Éxodo 15:1, 2.
Como una voz que surgiera de gran profundidad, elevaron las huestes de Israel ese sublime tributo. Las mujeres israelitas también se unieron al coro. María, la hermana de Moisés, las dirigía mientras cantaban con panderos y danzaban. En la lejanía del desierto y del mar resonaba el gozoso coro...

Este canto y la gran liberación que conmemoraba hicieron una impresión imborrable en la memoria del pueblo hebreo. Siglo tras siglo fue repetido por los profetas y los cantores de Israel para atestiguar que Jehová es la fortaleza y la liberación de los que confían en él. Este canto no pertenece sólo al pueblo judío. Indica la futura destrucción de todos los enemigos de la justicia, y señala la victoria final del Israel de Dios. El profeta de Patmos vio a la multitud vestida de blanco, “los que habían alcanzado la victoria”, que estaban sobre “un mar de vidrio mezclado con fuego... con las arpas de Dios... Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero”. Apocalipsis 15:2, 3...

Tal fue el espíritu que saturaba el canto de liberación de Israel, y es el espíritu que debe morar en el corazón de los que aman y temen a Dios. Al libertar nuestra alma de la esclavitud del pecado, Dios ha obrado para nosotros una liberación todavía mayor que la de los hebreos ante el Mar Rojo. Como la hueste hebrea, nosotros debemos alabar al Señor con nuestro corazón, nuestra alma y nuestra voz por “sus maravillas para con los hijos de los hombres”. Salmos 107:8. Los que meditan en las grandes misericordias de Dios, y no olvidan sus dones menores, se llenan de felicidad y cantan en su corazón al Señor. Las bendiciones diarias que recibimos de la mano de Dios y, sobre todo, la muerte de Jesús para poner la felicidad y el cielo a nuestro alcance, debieran ser objeto de constante gratitud.

¡Qué compasión, qué amor sin par, nos ha manifestado Dios a nosotros, perdidos pecadores, al unirnos a él para que seamos su tesoro celestial!—Historia de los Patriarcas y Profetas, 293, 294.

jueves, enero 05, 2012

Día 2: Una Fe Más Profunda

Día 2" Una fe más Profunda / Permanecer en Cristo 

“El Señor desea que todos sus hijos sean felices, llenos de paz y obedientes. Mediante el ejercicio de la fe el creyente llega a poseer esas bendiciones. Mediante ella puede ser suplida cada deficiencia del carácter, cada contaminación purificada, cada falta corregida, cada excelencia desarrollada.” (Hechos de los Apóstoles, p.450)

“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26)

“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:2)

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (1 Juan 5:4)

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,” (1 Pedro 1:6-7)

“La momento de ejercer la fe es cuando nos sentimos desprovisto del Espíritu. Cuando espesas nubes de oscuridad parecen que se ciernen sobre la mente, entonces es el momento de dejar que la fe viva penetre la oscuridad y disipe las nubes. La verdadera fe se apoya en las promesas contenidas en la Palabra de Dios, y sólo aquellos que obedecen esa palabra pueden reclamar sus promesas gloriosas” (Christian Experiences & Teachings, 126)

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6)

“Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.” (Hebreos 10:38)

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16)

Enfoque de intercesión - Permanecer en Cristo: 

Orar por el pueblo de Dios para aprender a permanecer en Cristo a través de:

  • continua comunión con Dios 
  • Disponibilidad para recibir el Espíritu Santo 
  • entrega sin reservas al amor de Dios 
  • Aferrarse a Jesús por fe 
  • Recepción de Su fuerza y vida 
  • La aceptación de su justicia 
  • Teniendo mucho fruto para la gloria de Dios 
  • Caminar en obediencia continua

Pensamiento Del Día

Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará... vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas... tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mateo 6:14, 15. 
Nuestro Salvador le enseñó a los discípulos a orar así: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Mateo 6:12. Se pide aquí una gran bendición basada en ciertas condiciones. Nosotros mismos declaramos las condiciones. Pedimos que la misericordia de Dios hacia nosotros sea medida por la misericordia que le manifestamos a los demás. Cristo declara que ésta es la regla por la cual el Señor tratará con nosotros. Se cita Mateo 6:14, 15. ¡Qué condiciones maravillosas!, pero cuán poco se las entiende o se les hace caso.

Uno de los pecados más comunes, y al que le acompañan los resultados más perniciosos, es el abrigar un espíritu no perdonador. Cuántos hay que albergan la animosidad o la venganza y después se inclinan ante Dios y le piden ser perdonados como ellos perdonan. Seguramente no comprenden verdaderamente el significado de esta oración, o de lo contrario no se atreverían a pronunciarla. Dependemos cada día y cada hora de la misericordia perdonadora de Dios, y si es así, ¡cómo podemos abrigar amargura y malicia hacia nuestros prójimos pecadores! Si los cristianos practicaran los principios de esta oración en todas sus relaciones diarias, ¡qué cambio bendito se produciría en la iglesia y en el mundo! Sería el testimonio más convincente que se podría dar de la realidad de la religión de la Biblia...

El apóstol nos amonesta: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”. Romanos 12:9, 10. Pablo quiere que distingamos entre el amor puro y altruista que es impulsado por el Espíritu de Cristo, y el fingimiento sin sentido y engañoso que abunda en el mundo. Esta vil falsificación ha extraviado a muchas almas. Haría desaparecer la distinción entre lo bueno y lo malo estando de acuerdo con los transgresores en vez de mostrarles lealmente sus errores. Una conducta así nunca brota de una amistad verdadera. El espíritu que lo impulsa mora sólo en el corazón carnal.

Aunque el cristiano será siempre bondadoso, compasivo y perdonador, no puede sentir armonía con el pecado. Aborrecerá el mal y se aferrará a lo que es bueno, aunque tenga que perder la asociación o amistad con los no religiosos. El Espíritu de Cristo nos llevará a odiar el pecado, mientras al mismo tiempo estaremos dispuestos a hacer cualquier sacrificio para salvar al pecador.—Testimonies for the Church 5:170, 171.